sábado, 30 de mayo de 2009

La apertura espiritual y la intención en un tratamiento de Reiki


Si bien sabemos que el Reiki es una energía que se conduce por sí misma hacia donde más se la necesita, también es cierto que como reikistas tenemos la posibilidad de conducirla por medio de nuestra voluntad con algún fin puntual como por ejemplo sanar una parte específica del cuerpo, perdonar a alguien, dejar de fumar, etc.

Por otro lado, algunos tienen la idea de que el Reiki funciona aún en las personas que descreen de su eficacia, sin embargo, una persona que no cree que un tratamiento le hará bien, no mejorará en absoluto. Un paciente que no está convencido es un paciente "cerrado", y mi experiencia personal me dice que en estos casos se puede hacer poco y nada, precisamente por esa barrera que hay entre el Reiki y el otro; como ya vimos, el Reiki respeta la voluntad, principalmente la del paciente.

Al momento de recibir un tratamiento, una persona que nos cuenta abiertamente su problema tiene muchas más probabilidades de mejorar que otra que adopta una actitud contraria, porque eso significa que se han vencido represiones y negaciones, es decir, la conciencia y la apertura son mayores. Por eso yo sostengo que si bien el Reiki efectivamente se dirige de forma natural hacia los planos que están fuera de equilibrio, ayuda mucho "abrirle las puertas" para que no tenga que "entrar por la ventana"; ¿qué quiere decir esto?, que cuando uno está más dispuesto a ser ayudado, se vuelve más permeable y el Reiki actúa mejor.

Ahora bien, ¿qué pasa cuando una persona no quiere ser ayudada? A la hora de evaluar el nivel de receptividad, podemos contemplar tres casos:

1.    La persona abiertamente manifiesta sus deseos y su confianza de estar mejor: seguramente este paciente aprovechará su tratamiento (aunque recordemos que nunca debemos asegurar resultados). En este ejemplo no tendremos mayor dificultad en utilizar nuestra intención para conducir la energía y con el tiempo el bienestar probablemente sea manifiesto y claro.

2.    La persona no cree en el Reiki, se somete al tratamiento por obligación (por ejemplo, algún familiar que pidió turno por ella) y se muestra poco o nada comunicativa de su caso: lo más probable es que no presente ninguna mejoría y abandone su tratamiento pronto. Podemos decir que ejerció su libre albedrío (en este caso, voluntad de no dejarse ayudar) y que por mucha dedicación e intención que pongamos en nuestra práctica, la energía parece "rebotar" o pasar de largo.

3.    El paciente muestra un grado elevado de reserva, duda acerca de la eficacia del Reiki, pero quizás por necesidad acepta ser tratado: este es un caso en el que el Reiki tendrá que hacer uso de su capacidad de dirigirse solo hacia donde más se lo necesite y de ese modo abrirse paso entre las barreras energéticas (y de voluntad) del paciente que se encuentran semi cerradas. Principalmente en este último caso puede darse lo que se denomina reacción radical. Como toda terapia, el Reiki puede generar rechazos. Entre estas manifestaciones podemos encontrar la intensificación momentánea de algún dolor previo al tratamiento, mareos, dolores de cabeza, llanto, ganas de no continuar con la terapia, etc. Éstas no son contraindicaciones del Reiki ni efectos secundarios, sino la consecuencia natural de atacar un conflicto energéticamente muy defendido, o sea, de difícil acceso a la conciencia.

La clasificación previa está hecha únicamente con un fin teórico, ya que todos poseemos esas características de forma simultánea (la lucha entre los deseos de estar mejor o seguir igual), por lo que en la vida real las encontraremos entreveradas de modo tal que nuestro trabajo será identificarlas y advertir al paciente para que las pueda resolver.

Por todo lo expuesto con anterioridad podemos concluir que un tratamiento de Reiki es mucho más beneficioso cuando se suman y potencian las intenciones tanto del terapeuta como del paciente, y sobre todo cuando adoptamos una apertura espiritual tal que permita al Reiki obrar, independientemente de nuestras voluntades, donde más se lo necesite.

Imagen: AlphaPenguin