viernes, 14 de mayo de 2010

Primer Nivel de Reiki, primera prueba

Al comienzo del Primer Nivel, la mezcla de sensaciones puede ser muy variada: ansiedad, quizás un poco de miedo y también dudas acerca de la eficacia de esta nueva técnica. En realidad, todas éstas están presentes a lo largo de nuestras vidas al momento comenzar cualquier actividad de relevancia, y una técnica energética como el Reiki que nos propone un cambio individual muy importante, no es la excepción.

Un alumno de Primer Nivel tendrá que superar ciertas pruebas o resistencias propias, internas, que procurarán mantenerlo alejado de cualquier cambio en su condición de vida actual. El desafío para toda persona que comienza este camino es vencer esa inercia, es decir, romper con la tendencia de dejar todo como está y no modificar nada.

Mi función como Maestro de Reiki en la primera clase del Primer Nivel es informar a los alumnos de esta situación. Les digo que es probable que duden acerca de la efectividad del Reiki, de su capacidad de ser canales de energía, se pregunten si fueron correctamente iniciados, se frustren por no sentir calor en las manos ni ver imágenes o colores durante el autotratamiento, digan que el mismo es muy largo, no puedan concentrarse, no encuentren el momento para hacerlo, etc.

Como Maestros, tenemos que hablar desde el lugar de ya haber vivido todas esas situaciones cuando nosotros mismos fuimos alumnos. Yo por ejemplo dudé acerca de mi capacidad de transmitir energía, me pregunté por qué mis manos seguían frías con el correr de los meses, por qué mis experiencias no eran extraordinarias, etc. Lo que me mantuvo aferrado al Reiki a pesar de esta falta de "evidencias" fue mi constancia y una sensación que tuve al momento de la Iniciación en la sentí una energía recorrer en forma descendente por ambos lados de mi cuerpo en menos de un segundo.

El camino hacia un bienestar mayor está a nuestro alcance, y ese es la Iniciación. Como Maestro, simbólicamente me limito a "mostrar" ese camino y dejar a los alumnos al comienzo del mismo. Puedo hablarles del mío, pero la voluntad de cruzarlo es de ellos y los beneficios posteriores, también.

Ese es el verdadero desafío del aspirante a reikista: animarse a escuchar el llamado que viene desde su interior que lo invita a reconocer la necesidad de un cambio en su vida y a asumir el compromiso de ayudarse y dejarse ayudar por esta energía llamada Reiki.

Imagen: downing.amanda