martes, 21 de septiembre de 2010

El rol del grupo en un curso de Reiki


Un curso de Reiki regular y prolongado tiene muchas ventajas. Una de ellas es la formación de un grupo estable que se encontrará de forma periódica en cada una de las clases.

En el caso de un Primer Nivel, el grupo hace que el alumno se sienta más cómodo, que vea cómo al igual que todos sus compañeros tiene las mismas dudas, y con el correr de las clases juntos irán compartiendo experiencias lo que hará que se eleve el entusiasmo de cada uno de sus integrantes. El término "experiencias" abarca desde las transformaciones individuales de cada uno, como por
ejemplo sentirse más relajado, o reaccionar de mejor modo ante determinadas situaciones, hasta cambios más sorprendentes como pueden ser mejoras casi inmediatas a nivel familiar o en el entorno laboral, desaparición de dolores crónicos, etc.

A su vez, el grupo provee contención, por ejemplo para aquellos reikistas que todavía dudan de la efectividad de esta técnica o que por alguna razón no han tenido ningún beneficio "aparente" todavía. Ante esto, el resto de los alumnos (y el Maestro) le aportan seguridad y refuerzan conceptos tan importantes como la perseverancia y la calma. Para explicarlo más simplemente: cuando un reikista no siente todavía la manifestación de la energía o no puede detectar cambios en su vida, aunque sean sutiles, tanto el Maestro como el grupo le transmitien la sensación de "si nosotros pudimos, vos también vas a poder, es sólo cuestión de tiempo y constancia".

Con el transcurso de las clases comienzan a surgir afinidades entre los integrantes y a lo que en principio era una relación basada principalmente en el interés común de estudiar Reiki ahora se le suma una función social. Al intercambiar sus datos de contacto se comienza a generar una red de reikistas que permite practicar fuera de las clases, hacer cadenas de Reiki o simplemente encontrarse para comer o pasar el rato.

Timmy_L

jueves, 9 de septiembre de 2010

Activación espontánea del Reiki

Los reikistas tenemos distintas maneras de enfocar nuestra atención con el fin de activar y canalizar Reiki. Entre estos métodos se encuentran algunas meditaciones con el fin de activar nuestros chakras, respiraciones utilizando la visualización de colores y también disponemos de los Símbolos, los cuales cumplen cada uno una función en particular.

Todas estas herramientas se aplican conscientemente, es decir, son una manera de traducir nuestra intención voluntaria, en energía, pero podría darse el caso de que activemos espontáneamente nuestra capacidad de enviar Reiki.

Un indicador es el calor repentino en las manos que aument de forma progresiva hasta hacerse muy notorio o los bostezos, todo sin un motivo aparente; esto puede presentarse por ejemplo en una situación tan común como estar en una reunión, sala de espera, transporte público, etc. Otra manera es leyendo sobre Reiki, como por ejemplo en nuestro propio manual y también son comunes las activaciones de Reiki en las clases, solamente con hablar del tema.

En todas estas situaciones hay alguien que se sirve de forma inconsciente de nuestra energía, y nosotros del mismo modo la brindamos, probablemente en un acto simultáneo. Esto nos demuestra que la energía está ahí para cuando se la necesita, seamos conscientes de eso o no, y en ello radica el éxito del Reiki: es tan fácil conectarse con nuestra capacidad de ser canales que por momentos lo hacemos de forma involuntaria y las personas se sirven de nosotros de igual manera.

Cuando a esa condición de activar nuestra energía espontáneamente le sumamos nuestra intención de dirigirla con un fin en particular, obtenemos resultados muy importantes tanto a nivel físico, como mental, emocional y espiritual.

Imagen: jimmy q