lunes, 24 de enero de 2011

El Reiki y la espiritualidad


Sabemos que el Reiki tiene múltiples beneficios, entre ellos mejoras físicas, mentales y emocionales, pero lo que nos ocupa hoy es el modo en que nos ayuda a cultivar una espiritualidad cada vez más firme y abarcativa.

Desde mi punto de vista, la espiritualidad es algo que se construye en la medida que nuestra existencia cobra un sentido único y distinto al del cualquier otra persona y también cuando ese rol en este mundo está enmarcado en un plan aún mayor a nosotros que nos incluye de manera absolutamente necesaria.

Todos los que llegamos al Reiki lo hicimos para crecer y ampliar nuestra concepción de la vida. En el plano espiritual, esta técnica nos devuelve de forma gradual la capacidad de modificar la realidad. A medida que nos sentimos con más poder de sanar el pasado, aceptar el presente y modificar el futuro, aumenta la sensación de que somos mucho más importantes de lo que creíamos. Así la confianza crece, lo que trae como consecuencia una seguridad cada vez mayor de que nuestro tránsito en la tierra, que hasta ese momento para nosotros podía tener sentido o no, es absolutamente indispensable y que no es por casualidad.

No buscamos encontrar un único propósito de vida, porque personalmente sostengo que a lo largo de nuestra existencia llevamos a cabo tantas acciones y omisiones que los efectos y consecuencias que generamos son directamente imposibles de medir, pero lo más natural en un camino iniciado en el Reiki es que día a día seamos más conscientes de la magnitud de nuestras obras, no como una carga culposa, sino para recordarnos a nosotros mismos lo importantes que somos.

Cuando llegamos a esta instancia, comenzamos a vernos de forma colectiva, teniendo como marcos contenedores aspectos geográficos, culturales, históricos, universales y espirituales, entre otros. Ya no nos sentimos solos en el universo: compartimos este mundo con más personas, otras nos antecedieron e invariablemente otras nos sucederán, compartimos ideas y culturas con unas, disentimos con otras, pero nos damos cuenta de que en esencia somos todos seres humanos, cada uno con un rol específico y absolutamente necesario.

Toda esta suma de elementos nos lleva a aceptar, más allá de los nombres que podamos adoptar para nuestras creencias (religiosas o de cualquier otra índole), que hay una "organización", un "sistema" o un "plan" en el cual cada uno de nosotros tenemos un rol protagónico, y que podemos cambiar a cada instante algún aspecto de su evolución.

En un sistema espiritual personal de estas características, la política, la cultura, el dinero, la religión, la idea de que no estamos solos en el universo, la reencarnación, los rencores históricos y todas aquellas posturas que hoy son controversiales (junto a todas sus variantes y sus opuestos), no deberían por qué ser elementos que nos separen y alejen, sino más bien recordatorios constantes de que evidentemente somos seres absolutamente individuales, viviendo en comunidad (o sea, en una unidad común), y que manifestamos esa cualidad en cada momento de nuestra vidas. Si lo dejamos, el Reiki nos llevará naturalmente a ese estado espiritual de paz con el todo cada vez mayor.

Imagen: NASA Goddard Space Flight Center

lunes, 17 de enero de 2011

Práctica grupal de Reiki de Primer Nivel

Además de aprender a autotratarnos, en el Primer Nivel nos aproximamos a la aplicación de Reiki en otras personas, ya que esto forma parte del entrenamiento básico de Reiki.

Las sensaciones son muy intensas debido a la gran concentración de Reiki que se logra en este tipo de prácticas, como por ejemplo sentir la energía de cada uno de los practicantes antes de que la mano toque el cuerpo o una relajación tan profunda que cuesta levantarse de la camilla.

También es muy notorio cómo se eleva la temperatura del ambiente en donde se está practicando, Reiki lo que ocasiona que los reikistas comiencen a transpirar o a experimentar calor, efecto que cesa una vez terminada la práctica.

El objetivo es que cada uno de los participantes dé y reciba Reiki, rotando de posición periódicamente. Para evitar el cansancio en las piernas nos podemos ayudar de sillas que facilitarán la práctica y sobre todo nos ayudarán a disfrutar la sesión sin tensionarnos muscularmente.