lunes, 21 de febrero de 2011

El instinto maternal y su capacidad para sanar

La siguiente historia refleja la magnitud del poder sanador de una madre cuando se conecta con el amor incondicional hacia su hijo, en este caso, viviendo un momento de desesperación extrema.

Este potencial, que en noticias como la siguiente parece presentarse de forma esporádica e infrecuente, reside en todos los seres humanos, más allá de géneros, nacionalidades, de tener hijos o no, etc.

Si es que esta mamá australiana no lo sabía con antelación, por medio de esta experiencia tomó conciencia para toda la vida de su potencial sanador, el cual residió en ella desde su nacimiento hasta manifestarse cuando se lo necesitó.

Esto es una prueba de la capacidad interna que desarrollamos a través del Reiki: despertamos a través de iniciaciones aquello que quedó "dormido" en nuestro ser pero que espera ser reactivado para nuestro bien y el de quienes nos rodean.

El Reiki le da una organización a la puesta en práctica de esta habilidad innata, nos provee de un camino, el cual nosotros recorremos de forma paulatina mientras nos familiarizamos cada vez más con nuestro poder de transformar la realidad.

Esta es la noticia:

Milagro: un bebé revivió gracias a las caricias de su madre

Kate Ogg tuvo una última oportunidad para despedirse de su bebé prematuro después de que los médicos lo dieron por muerto, sin embargo horas después el milagro llegó.

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Los padres australianos, Kate y David Ogg sorprendieron al mundo con su conmovedora historia de cómo resucitaron a su hijo declarado muerto por los médicos.

Los doctores le dieron a Kate la noticia más terrible que se le puede dar a una madre. Tras 20 minutos intentando salvar a su hijo, nacido prematuro con 27 semanas, le dijeron que no habían podido hacer nada por él, según publica el diario Daily Mail.

Kate, madre del pequeño Jaime recibió el cuerpo de su hijo para que se despida de él en privado.

Entonces llegó el milagro. Tras dos horas de caricias y palabras de amor de su madre, el bebé dio señales de vida y comenzó a moverse.

La mujer contó que tras los primeros movimientos, le untó leche materna con su dedo y el menor empezó a respirar mejor.

Al principio fue un pequeño soplo que los médicos calificaron de acto reflejo. Pero al poco, Kate le dio con su dedo un poco de leche materna y el pequeño comenzó a respirar. "Oh Dios mío... ¿qué está pasando?", exclamó. Después abrió los ojos, tendió la mano y agarró el dedo. Los médicos no podían creer lo que había sucedido.

La madre destacó la "técnica del canguro" pues asegura que el contacto corporal entre el pequeño y al madre es muy importante para los bebés enfermos.
Fuente: Diario El Sol Online

Este es video de la historia transmitida por el canal de noticias C5N:



¿Qué es el método Madre Canguro?
Aunque este método nació hace 30 años en Colombia y ha sido ‘exportado’ a 25 países, hasta ahora se crearon unas guías, basadas en el trabajo con bebés prematuros, que unifican las técnicas aplicadas por los centros de atención.
Lo más cercano a la ‘unificación’ del método fue la resolución que hizo en el 2000 el Ministerio de Protección sobre Programas de Promoción y Prevención, que incluía las guías de atención al nacer.

La semana pasada, la Fundación Canguro y el departamento de epidemiología y estadística de la Universidad Javeriana expusieron las ‘Guías de práctica basadas en la evidencia’, para unificar el método y mejorar la atención a neonatos’.

El principal objetivo es que “todos (los programas) haremos lo mismo para garantizar a la población frágil una sobrevida hasta las 40 semanas y con calidad, hasta el año de edad”, dice María Isabel Ángel, de la Fundación Canguro.

La técnica se inspira en la gestación de los canguros, que terminan de formarse en una bolsa fuera del vientre de la hembra. En humanos, los padres recuestan al bebé, las 24 horas, verticalmente con las piernas sobre el pecho. Para evitar que él broncoaspire con el reflujo, el vómito o la leche materna, el adulto debe dormir semisentado, usar una faja para evitar dolores musculares y tener las manos libres. El neonato debe estar desnudo; el contacto piel a piel le dará mayor calor.
Fuente: ABC del Bebé.com

Más información sobre el método "Madre Canguro" en: Fundación Canguro

jueves, 10 de febrero de 2011

Cuando el terapeuta de Reiki está mal anímicamente: ¿le transmite esa energía a su paciente?

Muchas veces cuando damos Reiki, y más aún si es nuestro trabajo, nos toca atender pacientes mientras atravesamos momentos complicados de nuestra vida personal. Me refiero a cuando nos encontramos desganados, preocupados, enojados o tristes debido a situaciones que varían desde tener el auto descompuesto hasta transitar enfermedades o duelos familiares.

Si bien para realizar cualquier actividad es mejor estar alegres y de buen ánimo, en el caso de los reikistas toma un papel mucho más relevante, principalmente porque tenemos que estar muy dispuestos a escuchar problemas, guiar, transmitir energía, etc., tareas para las cuales la capacidad de concentración es fundamental; para los terapeutas de otras disciplinas, la situación es exactamente la misma.

Cuando nos encontramos en ese estado de dispersión (en el sentido más estricto de la palabra, energética, mental, etc.) tenemos que ser sinceros con nosotros mismos y decidir si estamos en condiciones de llevar adelante una sesión, no tanto por una cuestión de transmitir energía displacentera o de baja intensidad a nuestro paciente, sino principalmente para asegurarnos de que toda nuestra atención esté puesta en sus necesidades.

Por supuesto que nunca podemos abstraernos completamente de nuestra vida fuera del consultorio, pero hay momentos en que la mayoría de nuestra energía está abocada a resolver un conflicto, superar una tristeza, etc. que hace que la calidad de nuestras consultas se vea disminuida simplemente porque estamos con la cabeza en otro lado, cuando en realidad un terapeuta necesita exactamente lo opuesto, que es estar en el presente, lo que también se conoce como "estar en el aquí y en el ahora".

Llegado el caso transmitiremos Reiki igual porque esa es nuestra intención, de modo que no hay riesgo de que en el tratamiento el paciente haga contacto con alguna energía nuestra que agrave su condición; recordemos que el Reiki es una técnica para brindar armonía y equilibrio, que responde a la intención y que no se puede dañar con él. Eventualmente la persona podría percibir alguna señal de nuestro malestar tanto antes de la imposición de manos (por ejemplo al notar una mirada extraña en nuestro semblante) como durante la sesión (al tener alguna visualización o percibir una sensación física) pero yo me preocuparía más de que piense que lo estoy atendiendo sin ganas porque no sonrío a que se conecte con una sensación desagradable durante la aplicación de Reiki, ya que esto es más infrecuente y cuando se da generalmente no es por lo que el reikista SIENTE temporariamente sino por como él verdaderamente ES (no son pocas las historias de pacientes que sienten que sus reikistas les sacan la energía, y eso sí es para tener cuidado).

Si bien yo nunca suspendí un turno por cuestiones anímicas, alguna vez le dije a un paciente que prefería no darle Reiki esa sesión porque no estaba en condiciones anímicas y energéticas. Si disponemos de alguna otra técnica y sentimos que estamos en condiciones de brindarla porque nos demanda menos concentración o energía que el Reiki, podemos usarla entonces en su reemplazo. Por el contrario, si no disponemos de ninguna otra terapia o directamente sentimos que no podemos ejercer nuestro trabajo profesionalmente porque una situación nos abruma y supera, lo mejor es ser honestos con nosotros mismos y con el paciente y reprogramar el turno para otro momento anímicamente más favorable para nuestra práctica profesional. 

Imagen: Maria Ivarsson

jueves, 3 de febrero de 2011