lunes, 28 de mayo de 2012

Próximo Curso de Primer Nivel de Reiki Usui Tradicional: viernes 1º de junio de 2012.


Se encuentra abierta la inscripción 
al curso de Primer Nivel de Reiki 
Usui Tradicional que comenzará el 
viernes 1º de junio a las 19 hs.



Quienes estén interesados en informarse previamente sobre el Reiki pueden asistir a la charla informativa gratuita.

domingo, 27 de mayo de 2012

¿Olvidar o recordar para aprender?

Ante una situación desagradable, muchas veces nuestro deseo, pasado un tiempo, es olvidarla para poder "seguir adelante".

No obstante, sabemos que eso es imposible, a menos que el trauma sea tan grande que nos obligue temporariamente a reprimirlo y a hundirlo en la preconciencia; pero eso lejos de ser una solución, sería un gran problema, dado que las consecuencias seguirían presentes en nuestra vida sin darnos cuenta.

La memoria es la base de la experiencia. A partir de esta última podemos procesar el pasado, interpretarlo y de esa manera relacionarnos con el presente para crear un futuro del cual podamos disfrutar. Si aun disponiendo de esa herramienta llamada experiencia muchas veces nos chocamos contra la misma piedra, imaginemos qué pasaría si tuviéramos la capacidad de borrar para siempre el pasado indeseado: estaríamos condenados a repetirlo cíclicamente, una vez tras otra.

Querer olvidar es una defensa natural interna para no enfrentarnos con una realidad que nos supera. Ahí está el desafío: desde nuestra voluntad tenemos la opción de enfrentar ese pasado para poder procesarlo y convivir con él. Por supuesto que a la hora de realizar cualquier tipo de terapia esta tarea no es nada fácil, pero es nuestra prueba si queremos aspirar a una mejor calidad de vida.

Tenemos que ser muy cuidadosos con nuestros "deseos", porque en muchos casos tienden a perjudicarnos y llevarnos a perseguir algo imposible (olvidar), desviándonos así del camino principal que es el de la elaboración de la experiencia a través de la revisión del pasado.

Uno de los beneficios de procesar una situación es poder anticiparnos en otra similar que nos toque vivir en el futuro. Al reconocer ciertos elementos, actitudes, etc. podemos predecir el resultado de algunos eventos, lo cual nos sirve de guía para tomar las mejores decisiones.

La verdadera fortaleza viene de reconocer nuestras propias debilidades. En vez de pretender que no existan deberíamos darles el lugar que ellas reclaman. De esa manera podemos aprovechar su existencia y al mismo tiempo reconciliarnos con nuestro pasado que, por doloroso que haya sido, siempre lleva en sí mismo la oportunidad de un presente y un futuro mejores.   

Imagen: Marco Alioli aka Markus :D

martes, 15 de mayo de 2012

Yo me siento vs. Yo soy


Los seres humanos vivimos constantemente en la polaridad. Tal como la palabra lo indica, se trata de dos opuestos, es decir, de ambivalencias, dudas, vacilaciones, altibajos, cambios de opinión, intermitencias, etc. En sí misma no es perjudicial, más bien, es algo inevitable con lo que hay que aprender a convivir, porque es el "lenguaje" de la vida en este mundo. Por eso, cuando hablamos de encontrar nuestro "eje", nos referimos a un punto medio, un equilibrio, del cual procuramos apartarnos lo menos posible y de esa manera no desequilibrarnos tanto como para perder nuestro rumbo. Un claro ejemplo de esa polaridad son los conceptos "yo me siento" y "yo soy", totalmente enfrentados entre sí.

Yo me siento.

Nuestras percepciones son variables, pasajeras y cambiantes. Cómo nos sentimos con nosotros mismos cambiará en un rato, mañana, o la semana que viene, pero es algo temporal que depende de la manera en que ciertos factores externos impacten en nuestro ánimo y pensamiento.

Cuando depositamos nuestro bienestar en otra persona, por ejemplo al decir frases como "si vos estás bien, yo estoy bien", "necesito encontrar a alguien que me haga feliz", "siento que no reconocen mi esfuerzo" y similares, nos exponemos a los vaivenes anímicos de los demás, es decir, dependemos de cómo nos hagan sentir según ellos mismos se sientan.

Hoy nos felicitan por nuestro trabajo, reconocen nuestra inteligencia/belleza/talento, etc., y eso nos hace sentir orgullosos y valorados. ¿Pero qué pasa si mañana ponemos todo de nosotros, como hacemos siempre, pero esta vez la otra persona nos devuelve un comentario menos favorable? Indudablemente nuestro estado anímico se verá afectado.

Insisto que es inevitable oscilar ante las reacciones de nuestro entorno, dado que no podemos permanecer totalmente indiferentes ante los distintos estímulos de la vida en sociedad; pero sí podemos estar atentos a la hora de cederle excesivamente a la otra persona el poder de "regular" nuestro estado de ánimo. No se trata de volvernos insensibles al trato que recibimos de los demás, porque muchas veces el entorno actúa como espejo, reflejando nuestra forma de ser en las reacciones de los otros, sino de encontrar un equilibrio a las valoraciones y desaprobaciones de los demás sobre nosotros para no volvernos dependientes de eso. Y en este punto pasamos al segundo concepto.

Yo soy.

Este término hace referencia a nuestra esencia, a aquello que no cambia con el paso del tiempo, sino que es una instancia pura e inalterable, que tiene la función de recordarnos quiénes somos y de esa manera guiarnos en nuestra vida.

Estar conectados con nuestra esencia es lo que nos permite mantenernos en nuestro eje. Pero, exactamente, ¿qué somos? En principio, somos seres que existimos por alguna razón, que no nacimos por azar, y por lo tanto nuestro rol en esta tierra es absolutamente indispensable. El desafío es pensar nuestro "yo soy" (y sobre todo el de los demás) separado de la personalidad o ego, porque ella sí sufrirá transformaciones con el correr de los años y es la responsable de generar simpatías y rechazos en los demás (y en nosotros mismos).

Volviendo a los ejemplos anteriores, si nosotros tenemos en claro quiénes somos, ante una reprobación sabremos que después de todo somos seres humanos que tratamos de hacer las cosas de la mejor manera posible (aunque a veces no parezca), y que por momentos pueden salir mejor que otras, pero por un comentario desfavorable no vamos a dejar de valorar nuestros intentos.

Aunque no solamente ante las críticas y los ataques tenemos que recordar quiénes somos: igual de importante es hacerlo en los elogios, merecidos o exagerados; eso también es mantenerse en el eje. Poder reconocer nuestros límites y derechos ante los otros nos da la posibilidad de ser respetuosos con la gente, tratar a las personas cordialmente y sobre todo ver en ellas a nuestros iguales, porque ellos también tienen una esencia. Los aspectos conflictivos siempre surgen de la personalidad o ego, y nunca del plano esencial.

Recordar que somos seres necesitados de dar y recibir amor nos hará más comprensivos ante nosotros mismos y ante los demás.


Imagen: Shannon Kringen