viernes, 15 de marzo de 2013

Lo mejor para mí es lo mejor para todos.


Nuestra sociedad permanentemente intenta hacernos creer que para que una persona se beneficie, otra debe perjudicarse, que al "éxito" llegan los más fuertes, los que compiten de la forma más implacable y que si no hacemos eso, alguien detrás de nosotros lo hará y tomará nuestro lugar.

Esta es una fantasía que nos sumerge cada vez más en el egoísmo y en el maltrato al otro, y que nos lleva también a ver a los demás como obstáculos para nuestro progreso y, en definitiva, como rivales.  Una de las armas preferidas para ejercer esa violencia es el dinero.

Paralelamente, esta visión de la vida está teñida de un profundo miedo elemental a la carencia, un miedo a no tener, que nos lleva a sentir que en este mundo no hay para todos, con lo cual el razonamiento es: si yo no tengo algo, la única manera de obtenerlo es quitándoselo a alguien; e inversamente, si yo tengo algo, van a venir a quitármelo.

Distinto es que creamos "beneficiarnos" al quedarnos con algo que le pertenece a otra persona, por ejemplo al robar o cometer actos de corrupción. En ese caso efectivamente alguien tiene lo que debería estar en poder del otro, pero coincidiremos en afirmar que en un sentido espiritual nadie que cometa ese tipo de actos puede considerarse beneficiado. Un claro ejemplo de esto es la tendencia mundial a generar una gran cantidad de pobres y una cantidad muy pequeña de ricos. Aplicando el principio del Yin y el Yang, podemos decir que en un lado sobra lo que le quitaron al otro.

Decidir verdaderamente en favor de uno no implica entonces tomar una decisión egoísta ni de maltrato hacia el otro, sino una que esté en consecuencia con nuestras necesidades esenciales. Y esto es por dos razones:

1) Porque contribuimos con nuestra felicidad y eso nunca puede derivar del egoísmo.
2) Porque tiene en cuenta el bien común y varias personas resultan beneficiadas.

Como resultado de todo lo anterior, es probable que recibamos de nuestro entorno y del universo en general una energía muy positiva en respuesta de nuestros actos, aunque por supuesto puede que varias personas no valoren nuestro accionar, lo cual no significa que debamos dejar de hacerlo.

Imaginemos las siguientes situaciones para ver la diferencia entre actuar con:

a) una energía teñida de miedo a la carencia: el dueño de un comercio, a pesar de que su negocio funciona muy bien y le genera ganancias enormes, les paga a sus empleados el mínimo que marca el convenio o menos, y los hace trabajar más horas de las que corresponde, presionándolos con echarlos si no lo hacen.

o

b) una energía solidaria y de bien común: el dueño, consciente de su prosperidad y considerando las necesidades de sus trabajadores y sus respectivas familias, los trata con consideración y les paga muy buenos salarios para que estén a gusto en su lugar de trabajo y le respondan con mayor dedicación, mejoren la atención al cliente, cuiden más sus herramientas de trabajo y demás, lo cual mejorará la energía general del lugar con los múltiples beneficios que eso implica.

Lejos de despreciar el aspecto material de la vida, debemos relacionarnos muy cuidadosamente con él. De hecho, tenemos un centro energético dedicado a tal fin, que es el chakra base, por lo cual podemos deducir que debemos equilibrarlo con idéntica dedicación que a los demás.

¿Qué es entonces relacionarnos bien con el aspecto material? Podemos caer en el error de pensar que equilibrio es sinónimo de "mucho", cuando en realidad es como todo en la vida, sinónimo de "lo justo y necesario". Un desequilibrio en el chakra base no es únicamente no tener dinero o tener y perderlo, sino también vivir exclusivamente para generarlo o dar cosas en vez de afecto.

Si logramos convencernos de que las buenas decisiones para nosotros, no sólo en el aspecto material sino en todos, son buenas para el resto de las personas, no tenemos que preocuparnos por ser particularmente atentos y considerados con los demás: si lo somos con nosotros mismos, lo otro ya está garantizado.

Imagen: Light Play

domingo, 10 de marzo de 2013

Curso Anual de Maestría de Reiki 2013.


::: Exclusivamente para mis alumnos :::


Está abierta la inscripción al curso anual de Maestría de Reiki Usui Tradicional/Tibetano. Tiene una duración de 9 clases (1 por mes), los días viernes a las 19 hs y el valor es de $260 por clase. El programa es el siguiente:

  • Símbolo Maestro Tradicional.
  • Cuatro Aspectos del Reiki. 
  • Los nueve elementos de la forma.
  • Código de Ética del Maestro de Reiki.
  • Iniciación de Primer Nivel Usui Tradicional.
  • Iniciación de Segundo Nivel Usui Tradicional.
  • Conceptos básicos de pedagogía.
  • Iniciación de Maestría Usui Tradicional.
  • Conceptos básicos de oratoria.
  • Iniciación de Primer Nivel de Reiki Usui Tibetano.
  • Conceptos básicos de lenguaje corporal.
  • Iniciación de Tercer Nivel de Reiki Usui Tibetano (Entrenamiento Avanzado).
  • Iniciación de Maestría Usui Tibetana.

Y estas son las fechas:

  1. Viernes 5 de abril.
  2. Viernes 3 de mayo.
  3. Viernes 14 de junio.
  4. Viernes 12 de julio.
  5. Viernes 9 de agosto.
  6. Viernes 6 de septiembre.
  7. Viernes 4 de octubre.
  8. Viernes 1 de noviembre.
  9. Viernes 13 de diciembre.