domingo, 13 de abril de 2014

Testeo muscular de precisión: ¿qué es y para qué sirve?

Ante una situación que nos genera incomodidad, aquello que nos permite salir de ese estado es el hecho de contemplar opciones y decidir.

Tomemos por ejemplo el caso de un empleado que tiene conflictos en su trabajo y se plantea las siguientes soluciones:

1) Buscar otro trabajo, pero no lo hace porque siente que no sabe hacer otra cosa.
2) Empezar un negocio por su cuenta, pero nunca lo hizo, por lo que le da miedo empezar ahora.
3) Encontrar un socio para repartir responsabilidades, pero no confía en nadie.
4) Aceptar la propuesta que le hicieron para trabajar en otra provincia, pero piensa que extrañaría.
5) Estudiar lo que siempre quiso para que sea su trabajo en un futuro cercano, pero siente que no podría ganar dinero con eso.

Acá vemos que ante un problema se presentan cinco opciones, y cada una de ellas conlleva un factor de estrés, un "pero". El nivel de estrés que tiene una meta es directamente proporcional a la dificultad para concretarla, a punto tal que podemos llegar a descartar una muy buena opción por el solo hecho de pensar en el estrés que nos genera. En este caso, si la persona desecha cada una de las opciones, queda en un estado de no elección, es decir, seguirá con sus conflictos en el trabajo sin poder tomar ninguna decisión para cambiar esa realidad.

Ante una meta, tenemos tres formas de abordarla:
  1. Intentar lograrla sin estrés, relajadamente.
  2. Intentar lograrla con estrés, forzando las cosas si es necesario.
  3. No intentar lograrla.
En este punto tenemos que hablar de las fusiones y de los sistemas de creencias. Un sistema de creencias es una manera subjetiva y personal de ver el mundo que, como todo sistema, tiende a mantener su "equilibrio", es decir, procura no cambiar. Estas creencias son del tipo: "esto es posible, esto no", "esto está bien, esto no", "esto es verdad, esto no", etc. y la mayor parte de ellas son heredadas, esto quiere decir que no nos hemos permitido experimentar por nuestros propios medio la validez de ellas. Quizás el caso más notorio es cuando tenemos odios raciales hacia un grupo social o étnico determinado, y en realidad nunca estuvimos en contacto con él; evidentemente, ese sentimiento responde al de alguien más, y nosotros solamente estamos obedeciendo ese mandato.

La función del testeo muscular es romper esas fusiones subjetivas entre un objeto, situación o persona y una emoción estresante; de ese modo, nos deja en condiciones de elegir y experimentar sin condicionamientos previos. Otros ejemplos de fusiones son:
  • Los perros muerden.
  • Los hombres mienten.
  • No sirvo para tratar con gente.
  • Para que a uno le vaya bien en la vida tiene que ser estafador.
  • Los que no piensan como yo están equivocados.
Una sesión de testeo muscular dura aproximadamente una hora y consiste en detectar la meta que en ese momento es la prioridad del consultante, identificar las fuentes de estrés y, finalmente, desfusionarlas. Esto se logra a través de respuestas involuntarias del propio cuerpo del paciente, con ligeras presiones en los antebrazos, para medir la tonicidad del músculo deltoides: tanto las metas como las soluciones se obtienen de esa manera. En el testeo se involucra el pasado, el presente y el futuro, y también los planos físico, energético, emocional, mental, esencial y el entorno de la persona.

Al final de una sesión, ante la meta, el paciente debe resultar con un 100% de motivación y 0% de estrés; ese es el momento en el cual se convierte en una opción viable, la persona se coloca en una situación de elección y su sistema de creencias se flexibiliza y amplía.

Imagen: aloriel